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Abalones: los nuevos protagonistas del sector acuícola en Chile
[06/11/2007] Ningún otro producto marino supera los precios de este molusco, cuyo cultivo en Chile, financiado en parte por CONICYT, se espera que esté entre las principales alternativas de la acuicultura nacional durante la próxima década.

El abalón es el molusco que alcanza la mayor cotización entre todos los recursos marinos que se comercializan a nivel mundial. En Chile durante el 2006, la industria abalonera presentó un gran aumento de sus volúmenes de exportación, llegando a las 320 toneladas y con estimaciones de aumentar esa cifra a 800 toneladas el 2010. Este auge se debe en gran medida a la significativa inversión en innovación tecnológica que se ha realizado en el país, a través de instituciones como la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, CONICYT.

Para dimensionar correctamente el impacto económico que provocará la producción de esta especie marina en Chile, el principal antecedente lo constituye la demanda desde los mercados asiáticos, principalmente de Japón. Tanto el abalón rojo como el verde -las dos especies que se conocen-, son muy apreciados, llegando a costar el kilo de ejemplar vivo, en el mercado mayorista de Tokio, entre US$ 80 y US$ 100. Incluso poco, en comparación con el kilo de este molusco deshidratado, que se vende en alrededor de 300 a 3.000 dólares por kilo.

Ninguna otra especie acuícola supera estos precios de comercialización. A modo de ejemplo, la rentabilidad de una línea de abalón verde es similar a la de quince líneas de ostiones.

Cuando se habla de abalones, se refiere principalmente a dos especies: el Haliotis rufescens (abalón rojo) y Haliotis discus hannai (abalón verde). El primero proviene de la costa oeste de Estados Unidos y es carnívoro. El segundo es nativo del archipíelago japonés y se alimenta de materia vegetal. Ambos son moluscos univalvos (una sola concha) que poseen un músculo pegado al estómago, mediante el cual se arrastran por el fondo marino.

Demanda y Oferta
La demanda de este producto marino subió drásticamente desde los años 70, debido al mayor poder adquisitivo de un sector importante de la población japonesa y algunos países vecinos, unido al propio crecimiento demográfico de esa región de Asia. Como resultado de ello, durante las últimas décadas, se elevó de tal manera su explotación comercial que amenazó la propia supervivencia de la especie.

Abalón verde, especie nativa del archipiélago nipón.

En la actualidad, en el archipiélago nipón están prácticamente agotadas las capacidades de cultivo del abalón verde, mientras que un número muy reducido de países incursionan en este rubro acuícola, entre ellos Australia, China, Estados Unidos y Sudáfrica.

Génesis del cultivo en Chile
La Universidad Católica del Norte (UCN) fue la primera entidad en Sudamérica en el desarrollo de tecnología de cultivo del abalón japonés. En asociación con algunas empresas nacionales presentó y se adjudicó desde 1996 varios proyectos del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico, Fondef de CONICYT.

El cultivo del abalón japonés en Chile se inició de modo experimental desde mediados de la década del ´80, cuando la UCN importó los primeros ejemplares desde Japón. Durante alrededor de 15 años, esta universidad ha contado con el asesoramiento directo de expertos enviados por la Agencia de Cooperación Internacional del país nipón (JICA).

El primer proyecto Fondef que se adjudicó UCN, el año 1996, fue "Desarrollo integral del cultivo de abalón japonés en estanques en el norte de Chile" y tenía como objetivo escalar el cultivo en estanques desde un nivel piloto a una escala industrial. La iniciativa recibió 266 millones por parte de CONICYT y logró demostrar la viabilidad de llevar a cabo esta producción en Chile.

En 1999 la UCN se propuso desarrollar una alternativa tecnológica para cultivar el molusco, basada en estructuras suspendidas en el mar bajo condiciones de confinamiento, similares a las que se utilizan en la producción de ostiones. Fondef destinó 192 millones de pesos a esta investigación, denominada "Cultivo suspendido del abalón japonés en el mar".

Estas primeras propuestas permitieron desarrollar un paquete tecnológico integral que posteriormente se transfirió a las empresas interesadas en incursionar en el entonces novel rubro acuícola. El paquete incluía la capacitación de la fuerza productiva, la asistencia técnica posventa -necesarias para una correcta implementación del know how-, y la venta directa de semillas del marisco.

Nutrición y salud
Otra institución que ha investigado en el tema del abalón es la Universidad Austral de Chile, que con financiamiento de Fondef (por $ 219 millones) trabajó a partir del año 2001 en el proyecto "Desarrollo de nuevas técnicas para la prevención y control de enfermedades infecciosas y no infecciosas en los cultivos de abalón". La iniciativa constituyó una respuesta a la entonces imperiosa necesidad de aplicar disciplinas como la Patología Clínica en la evaluación del estado sanitario y nutricional de los abalones en cultivo.

Confirmando el interés en diferentes regiones del país por esta prometedora alternativa acuícola, la Universidad de Antofagasta se adjudicó en 2002 el proyecto Fondef "Desarrollo de tecnologías para la optimización de la oferta alimentaria de semillas de abalón a partir de microorganismos bentónicos", (por $ 150 millones) por cuyo propósito fue desarrollar nueva tecnología con el fin de potenciar la calidad nutricional del alimento suministrado a las semillas de abalón.

Lo anterior responde a que, si bien entre los años 2000 al 2002 la producción chilena del molusco creció en un 1000%, existían varias debilidades dentro del sector, como la carencia de una dieta microalgal de alto valor en ácidos grasos poli-insaturados para la fase de engorda de estas semillas.

Ese mismo año 2002, la UCN se adjudicó el proyecto Fondef "Investigación y desarrollo de reproductores y semilla de calidad genética y sanitaria para la sustentabilidad del cultivo del abalón japonés", por $ 230 millones, con el objetivo de asegurar a la industria la disponibilidad semillas y mejorar la producción y exportación del marisco univalvo, mediante la aplicación de mejoramiento genético y planificación de la producción.

La nueva iniciativa de la UCN significaba asegurar la autonomía frente a eventuales restricciones a la salida de reproductores y semillas desde los países originarios de la especie.

Expansión de la industria
Otras propuestas fueron adjudicadas por Fondef en los años siguientes. El 2003 se entregó $ 400 millones en total a dos proyectos de la Universidad de Los Lagos: "Cultivo de abalones con dieta de algas enriquecidas artificialmente en el sur de Chile" y "Desarrollo tecnológico industrial del cultivo suspendido de abalón rojo en el mar del sur de Chile".

Abalón rojo, especie originaria de la costa oeste de Estados Unidos.

La Región de Los Lagos presenta condiciones naturales, inexistentes en otros países productores de abalón, que propician un gran crecimiento de su cultivo, particularmente en el mar y a menor costo que en tierra.

Hacia el año 2003 ya había transcurrido más de una década desde el inicio del cultivo del abalón rojo en la parte austral de Chile, y se podían contabilizar alrededor de 15 empresas dedicadas el rubro, principalmente en Chiloé. A pesar que la mayoría de éstas se encontraban en sus fases iniciales de desarrollo, disponían en conjunto de un stock superior a los 5 millones de unidades del molusco, lo que equivalía al tamaño de la industria de Estados Unidos o México, países que iniciaron sus actividades comerciales en esta especialidad acuícola el doble de tiempo que Chile.

Tendencia continua
Dos nuevos proyectos contaron con financiamiento de Fondef en 2004: "Producción de semillas de abalón rojo utilizando mejoradores biológicos en sistemas cerrados de cultivo", también de la Universidad de Los Lagos, y "Aumento de la eficiencia en la producción de semillas de abalón rojo y verde mediante el control de variables abióticas en sistema cerrado y desarrollo de una dieta especifica para reproductores", de la UCN. Ambas investigaciones tenían como objetivo dar una respuesta a la constante demanda de semillas por parte de la industria abalonera nacional e internacional. En conjunto recibieron una suma ascendente a 352 millones por parte de Fondef.

El año 2005 recibieron el respaldo del programa de CONICYT dos propuestas. Una de ellas, "Desarrollo de inoculantes microbianos para mejorar la eficiencia digestiva, sobrevivencia y crecimiento de juveniles y adultos de abalón", de la Universidad de Antofagasta, se adjudicó 234 millones de pesos. Su propósito es desarrollar un producto farmacéutico para mejorar la digestibilidad y crecimiento de abalones en cultivo.

El otro proyecto es de la Universidad de Los Lagos y su tema es: "Producción de juveniles infértiles de abalón para el cultivo intensivo en mar". Con un presupuesto de Fondef de 200 millones de pesos, tiene como objetivo producir juveniles de abalón con características de infertilidad a fin de ser cultivados en sistemas abiertos de la zona norte del país y poder así satisfacer la demanda que se produzca.

Ese mismo año 2005, la Subsecretaría de Pesca incorporó a la nómina de especies hidrobiológicas vivas de importación autorizada, al Haliotis rufescens y al Haliotis discus hannai, para cultivo en circuitos abiertos y semicerrados en la zona de aguas marítimas comprendida entre el límite norte de la III Región y el límite sur de la IV Región.

Abalones rojos. Muestra del tamaño que pueden llegar a adquirir estos moluscos.

La última de las iniciativas hasta ahora financiadas por Fondef en relación al abalón se adjudicó el año 2006. Se trata del proyecto "Biotecnología aplicada a la producción de un híbrido entre abalón rojo y verde: desarrollo de un nuevo producto y prospección del mercado consumidor", de la Universidad de Concepción, que propone aumentar la eficiencia productiva de los cultivos mediante la creación de un híbrido entre las dos especies. Es decir, se lograrían mayores tasas de crecimiento, resistencia hacia enfermedades y aprovechamiento de los nutrientes con que son alimentados. Para ello, la institución académica recibió 205 millones de pesos del programa de CONICYT.

Perspectivas

Hasta hace algunos años, tal vez muy pocos apostaban a que Chile se convertiría en uno de los principales productores de salmónidos del mundo, superando incluso a Noruega, el año 2003, de su liderazgo histórico en el rubro. Este recurso acuícola está hoy entre los principales sectores de exportación del país, a la par con la minería, la agricultura y la industria forestal y maderera. El mismo despegue económico bien podría suceder con el abalón.

Cultivo de abalones en el mar, en el norte de Chile.

Al menos en lo que se refiere al abalón rojo, nuestro país ya presenta índices de producción que lo sitúan con ventaja frente a competidores que llevan varias décadas en el mercado de este molusco.

Tal como también ha sucedido con la industria del salmón, los constantes recursos aportados por el Estado, a través de instituciones como CONICYT, que ascienden en total a alrededor de 2.500 millones de pesos, permiten prever que el abalón se convertirá en el próximo protagonista de los cultivos marinos.

El país cuenta con científicos y tecnólogos de probada calidad y experiencia, empresarios competentes y el interés legítimo del Estado para lograr este nueva innovación en la acuicultura chilena.

 

 

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