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El número de personas que se gradúan anualmente con un doctorado por cada millón de habitantes es un indicador que se relaciona estrechamente con la tasa de crecimiento del número de investigadores de un país. Para el año 2007, mientras que en Chile se graduaron con doctorado 18 personas por cada millón de habitantes, en Nueva Zelanda lo hicieron 180. El desarrollo económico requiere de investigación y, a su vez, la investigación requiere de investigadores. De ahí la urgencia de incrementar sustantivamente en el país el número de científicos y de profesionales altamente calificados en diferentes áreas del conocimiento. Las aspiraciones de mayor bienestar de todas las chilenas y chilenos así lo exigen.
La formación a nivel avanzado es esencial para lograr lo anterior y requiere especial atención, pues los recursos humanos de excelencia, especialmente los investigadores, toman un tiempo largo en formarse y no se generan espontáneamente en los niveles exigidos, ya que el mercado no cuenta con los incentivos adecuados para ello. Es así como los países con mayor desarrollo relativo se adelantan a las necesidades que, según sus proyecciones, les impondrá el futuro y apoyan decididamente la formación de investigadores, una tarea que es aún más vital para países en desarrollo, donde la proporción de investigadores calificados es aún menor.
La Estrategia Nacional de Innovación ha establecido líneas de acción claves para lograr la formación de capital humano avanzado en los niveles que requiere el país:
- Fomentar y asegurar la formación de investigadores y profesionales de nivel avanzado.
- Fortalecer la institucionalidad del sistema de becas públicas.
- Asegurar calidad y relevancia en la formación de posgrado en Chile y en el extranjero.
- Apoyar la incorporación de nuevos investigadores al Sistema Nacional de Innovación, especialmente de personas que actualmente están recibiendo becas públicas tanto en Chile como en el extranjero.
- Promover la atracción de investigadores extranjeros, como una fórmula para responder de manera oportuna a demandas específicas surgidas de las prioridades estratégicas.
De este modo, los conocimientos, habilidades y competencias de los nuevos investigadores y profesionales constituirán un valioso aporte para el desarrollo económico, social y humano del país.
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