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En comparación con economías más desarrolladas, Chile invierte relativamente menos en I+D. En 2004, Chile invirtió un 0,7% de su PIB en I+D. Ahora bien, prácticamente todos los países de igual o mayor desarrollo que Chile tienen inversiones porcentuales en I+D que, al menos, doblan la de nuestro país.
Según el Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, para avanzar sostenidamente hacia el desarrollo se estima que el gasto de Chile en I+D debiera alcanzar el 2,3% del PIB al 2020, lo que exigiría aumentar dicho gasto en 13% cada año, hasta entonces.
Un elemento esencial que se observa en los países con mayor inversión en I+D es la alta participación relativa del sector productivo-privado en su financiamiento, el que alcanza, en el caso de países como Corea, Finlandia, Japón, Suecia y Suiza, a más de 60% del total.
En Chile, la participación inversa; en 2004, las fuentes de financiamiento de actividades de I+D provinieron del sector privado en un 37% y del público en un 53%. La Estrategia Nacional de Innovación estima que hacia el 2020 cerca de la mitad de los recursos debiesen provenir del sector empresarial.
Junto con plantear el objetivo de aumentar los recursos públicos y privados para ciencia, la tecnología y la innovación, el Consejo Nacional de Innovación ha recomendado para los próximos años las siguientes tres medidas:
- Consolidar a CONICYT como la agencia de fomento de la ciencia de base en Chile.
- Dirigir el financiamiento en función de programas científicos amplios, que favorezcan un enfoque multidisciplinario y orientado a redes.
- Ordenar y asegurar los recursos públicos entregados de modo de financiar de la forma más integral posible la particular estructura de costos (necesidades) de la actividad científica.
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