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El principal objetivo de este programa es apoyar el proceso de transformación hacia una sociedad basada en el conocimiento. Y es para ello que busca estimular el vínculo entre el sector universitario y empresarial, y acrecentar el capital humano altamente calificado.
Una de las metas contempladas en el programa de gobierno del Presidente Lagos era aumentar la inversión en Ciencia y Tecnología (CyT), dado que los indicadores mostraban que el insuficiente desarrollo de este sector constituía el cuello de botella para insertar a Chile en el selecto grupo de las naciones del primer mundo. Con ese horizonte en mente, cuenta Roberto Hojman, director ejecutivo del PBCT, se iniciaron las negociaciones con el Banco Mundial para obtener financiamiento y dar vida al programa que hoy tiene a su cargo. Ha pasado un año y medio desde que se oficializara el cierre de las negociaciones con el banco, a partir de lo que se inició un intenso trabajo por la ciencia, tecnología e innovación del país.
Según explica Hojman, el PBCT es la continuación natural de la evolución que se ha experimentado en estas áreas y de instrumentos precursores como son las becas doctorales, proyectos Fondecyt, Fondef o de la Corfo. "El programa busca reforzar el camino de Chile hacia una sociedad basada en el conocimiento, lo que implica el que estemos estimulando el vínculo entre el sector universitario y empresarial, y acrecentando el capital humano altamente calificado. Y eso en el mediano plazo debiera notarse en el PIB".
-¿Cómo incidirá eso en el desarrollo del país?
 | Chile hoy cuenta con 65 centros de investigación de excelencia, lo que constituye un progreso inédito para el país y para toda América Latina.
| Hay áreas en las que tenemos liderazgo a nivel mundial como es la fruticultura y la minería, gracias a las ventajas comparativas que la naturaleza nos ha dado y a las competitivas que hemos podido construir con los esfuerzos que se han hecho en esos ámbitos, pero las ventajas se mantienen sólo por un tiempo, pues nuestros competidores naturales van avanzando al incorporar más tecnología a sus productos, y es ahí donde no podemos quedarnos atrás. Es necesario incluir CyT para mantenernos a niveles competitivos en el mundo. Y, por otro lado, debemos ser capaces de crear nuevas fuentes de riqueza basadas en el conocimiento. Hay países que no tienen recursos naturales y poseen un PIB superior al de Chile, pues exportan conocimiento, creatividad e innovación. Eso es lo que tenemos que hacer, no podemos pensar que los recursos naturales son eternos, y aun si lo fueran, también otros países que los tienen y no podemos quedarnos atrás en esta carrera.
-¿Qué significa que este programa busque una economía basada en el conocimiento?
Eso, de alguna manera, quiere decir que un país debe ser capaz de ser rico y del primer mundo aun careciendo de sus recursos naturales, porque la verdad es que los recursos se agotan. Eso implica tener una capacidad de innovar, crear y exportar inteligencia y sofisticación, tanto en bienes como en servicios, y tomando materias primas propias o de otros países. Eso es ser una sociedad y una economía basada en el conocimiento, hacia donde queremos llegar.
En tres frentes
-¿Cuál es el objetivo general que orienta el programa?
El mejoramiento de nuestras fuentes tradicionales de riqueza y la emergencia de otras nuevas, lo que permitirá contar con más trabajo, labores de especialización, y ciudadanos mejor preparados para enfrentar el futuro. De esta forma esperamos duplicar el PIB en un período de 10 años, e incorporar a Chile al grupo de los países del primer mundo. No es una fantasía, hay países que lo han logrado en un período de tiempo similar, y no debemos olvidar que Chile ya ha recorrido una parte importante del camino y está en magníficas condiciones para conseguirlo a tiempo.
-El PBCT plantea un trabajo en tres áreas, una de ellas el mejoramiento del sistema de CyT, ¿cómo se pretende lograr eso?
A través de varios mecanismos que son confluyentes, uno de ellos es establecer los indicadores que a uno le permitan decir si vamos bien o no, y definir las metas a las cuales queremos llegar. En paralelo se está armando un Observatorio de CyT, una entidad que está mirando constantemente lo que está pasando en estos ámbitos y dando señales de si hay componentes débiles para hacer las correcciones en tiempo real. También a través de estudios para detectar cuales son las oportunidades que se deben aprovechar, y que son tremendamente cambiantes. Esto, de modo que cuando haya algún rubro en el cual el país esté en capacidad de meterse a trabajar lo detectemos tempranamente a fin de tener una posición de privilegio frente a otros países.
-También se habla de fortalecer la base científica, ¿Eso implica formar más capital humano?
Nuestra comunidad es de reconocida calidad internacional, y en algunos casos de clase mundial, pero todavía es pequeña. Debiéramos quintuplicar esa cifra, y eso puede parecer casi utópico pero hay que pensar que al inicio del período presidencial casi no había centros de excelencia y hoy contamos con 65. Estamos formando más de 10 centros por año, lo que constituye un progreso inédito para el país y la región.
-¿Qué relevancia tiene el fomento del vínculo entre el mundo académico y el empresarial para hacer de Chile un país desarrollado?
Hasta ahora esa relación más que deficiente ha sido intermitente, y se necesita que sea más sistemática, que reciba un apoyo más fuerte de parte del Estado, y que se tome conciencia en el sector privado de que la inversión en investigación y desarrollo puede producir riquezas que van más allá de la que produce el capital físico. De hecho, se estima que el capital invertido en empresas de desarrollo de base tecnológica reditúa dos veces y media lo que reditúa el capital puesto en otros ámbitos como puede ser manufactura. Lo que sucede es que los empresarios están más acostumbrados a invertir en cosas más concretas, en producción y manufactura, pero hay una camada de emprendedores que han entendido esto y les va muy bien.
-La meta es al 2010, ¿qué se pretende conseguir para entonces?
Estamos frente a una oportunidad como pocas ha tenido Chile y que nos pilla muy parados, es diferente tener esta misma visión pero no estar preparados para ello. Al 2010 tenemos que alcanzar algunos indicadores, por ejemplo, tenemos que estar doctorando cerca de 400 jóvenes por año y duplicar esa cifra cinco años después. Hoy estamos insertando 50 jóvenes por año a la empresa privada, eso debiera crecer para que al 2010 lleguemos a los 500. Se espera también que los consorcios tecnológicos empresariales de investigación que se están iniciando ahora como sociedades anónimas sean para entonces empresas hechas y derechas, que produzcan trabajo y riqueza.
-¿Quiénes son los principales beneficiarios del PBCT?
Por un lado, los jóvenes que están interesados en estudiar CyT y dedicarse a producir conocimiento y riqueza, y por otro, las universidades y centros de investigación científica tecnológica. También las empresas y asociaciones gremiales que estén interesadas en agregarle valor a sus exportaciones. Y esto va desde la fruta hasta la carne, leche, nuestros pescados, la minería y también tiene que ver con tecnologías que son soportantes de ello como pueden ser las tecnologías de la información, de la comunicación, los envases y embalaje, la logística de puerto... es toda una concatenación de desarrollo que se produce en el país y que concurre a un objetivo común: Un Chile más desarrollado. Al final, es la suma de todo lo que nos va a permitir dar un salto cuántico en nuestra segunda fase exportadora para empezar a exportar bienes y servicios de calidad superior, y también productos que antes no existían, y esto vale para todos los ámbitos de la economía del país.
Santiago de Chile, Viernes 8 de Julio de 2005
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