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La toma de decisiones siempre está basada en la información y análisis. Si los datos con que se cuenta no son confiables o no están lo suficientemente actualizados, las tareas que se estime necesarias desarrollar pueden estar destinadas al fracaso. Por ello, para la formulación y evaluación de las políticas científicas, tecnológicas y de innovación en economías basadas en el conocimiento, es preciso disponer de indicadores estadísticos y estudios fidedignos y pertinentes. Actualmente, en Chile existe una serie de índices estadísticos que, aunque útiles, son limitados a la hora de medir los resultados de las actividades de CTI; la difusión de conocimientos y, más globalmente, el rendimiento del sistema de innovación.
Por ello, el PBCT de Conicyt ha determinado que es necesario desarrollar una nueva generación de variables estadísticas que puedan capturar estos aspectos. Este es uno de los fundamentos establecidos para la presentación del proyecto para la Implementación de un Observatorio de Ciencia, Tecnología e Innovación en Chile, que busca formular un proyecto de largo aliento, aprovechando la experiencia internacional y la articulación de diferentes actores en Chile, que permita entregar información confiable y oportuna del Sistema Nacional de Innovación, por medio de la generación de estudios y análisis continuos sobre lo recolectado.
Además, la información generada por el Observatorio, debe permitir la comparación con el resto del mundo bajo metodologías similares, evaluar el desempeño nacional y generar una base confiable de información para los actores del sistema.
"El Observatorio permitirá tener información y análisis rigurosos y oportunos sobre el desarrollo de la CTI en Chile, para que los agentes de los sectores públicos, empresarial y académico puedan tomar decisiones con conocimiento de la evolución del Sistema de Innovación", dice Alan Farcas, coordinador de estrategias y políticas del Programa Bicentenario de Ciencia y Tecnología, PBCT.
Farcas comenta que este proyecto se incubará bajo el alero del PBCT, sin embargo la idea final es que para marzo de 2007 ya cuente con la "independencia política y financiera para operar. Este tipo de proyectos ha demostrado tener gran relevancia e impacto en los sistemas de innovación, en especial cuando cuentan con autonomía. Esto da la credibilidad necesaria para que su desempeño se considere independiente y se valide la información como fidedigna y relevante", dice.
Gran Aporte
Para José Miguel Benavente, investigador y profesor del departamento de Economía de la Universidad de Chile, el Observatorio es una noticia fantástica para el mundo científico, ya que se trata de un esfuerzo que canaliza en una sola institución todas las iniciativas que se desarrollaban en Chile a este respecto. "Ello facilitará mucho la tarea de generación y divulgación de información, además, da la oportunidad de producir datos útiles para hacer cuadros comparativos con otros países, estadísticas confiables sobre la actividad científica, tecnológica y de innovación en Chile, por lo que los beneficios son tremendos", explica.
El académico de la Universidad de Chile estima que esta iniciativa es una piedra angular dentro de lo que es la arquitectura institucional sobre ciencia y tecnología en Chile que, dice, está muy desmembrada.
Por su parte, Gonzalo Herrera, director Ejecutivo del programa Chile Innova del Ministerio de Economía, advierte que para la cartera que representa y el Gobierno la creación de un observatorio es de vital importancia. "Hoy menos que nunca, ningún país puede pretender autoabastecerse en materias de investigación científica, sino que debe haber una permanente complementación entre lo que viene del resto del mundo y lo que se elabora internamente, y ahí la estructura del observatorio es vital. Esto, porque para tener acceso rápido, adecuado y oportuno a las tecnologías y conocimientos que vengan del resto del mundo se requiere de un dispositivo que lo haga posible en forma sistemática, y en las materias que sean de particular interés para el desarrollo científico y tecnológico en nuestros ámbitos productivos".
Añade que disponer de este tipo de entidades permite no sólo estar atentos a lo que está pasando en países más desarrollados en materias de ciencia, tecnología e innovación, sino que además atraer esos avances ya sea para incorporarlos, adquirir licencias o realizar investigaciones conjuntas con otros países.
Actualmente, el Observatorio analiza las mejores prácticas internacionales, detectando los sistemas de información óptimos y construyendo un equipo de profesionales altamente calificado para llevar adelante este desafío. Farcas aclara que el núcleo interno de trabajo se complementará con capacidades nacionales e internacionales para cada proyecto específico según las necesidades definidas en cada caso.
El académico de la Universidad de Chile agrega que la idea es que durante este año se formalice en qué consiste el Observatorio, los requerimientos de recursos humanos, estandarizar el tipo de información que se va a necesitar para hacerlo comparativo internacionalmente.
"De hecho yo viajo junto a otros integrantes del equipo a Europa para mirar algunos observatorios, de manera de ver las estadísticas necesarias para incorporarlas al OECD, que son los países desarrollados, para hacerlos comparativos".
Para el representante de Conicyt, el Observatorio deberá funcionar como un ente autónomo de toda agencia pública relacionada con CTI, con un fuerte protagonismo de la academia y especialmente del sector privado. "Se espera que el Observatorio sea un pilar relevante de la nueva institucionalidad de CTI del país, convirtiéndose en la unidad de estudios, análisis y "control de gestión" que nos asegure un correcto accountability de todos los procesos relevantes de innovación del país".
Más que datos
Según el proyecto del PBCT el Observatorio debe visualizarse como una gran red, que propicie el intercambio de conocimientos, experiencias y mejores prácticas y permita optimizar la gestión del conocimiento en nuestro país.
En cuanto a los plazos, el proyecto llama a ser realistas ya que, por ejemplo, explica que el Observatorio francés tardó poco más de tres años en producir sus principales productos, con la salvedad que en su segundo año de funcionamiento publicó un primer boletín con información únicamente sobre bibliometría y patentes referidas a ese país.
El resto del esfuerzo, se dice, estuvo dedicado al armado de la red de actores, a crear conciencia de la necesidad de un ente de esa naturaleza, a la formación y especialización del personal, al estudio de las metodologías a implantar, a instalar la red de comunicaciones y a establecer el contenido que éste administraría.
En Conicyt afirman que un Observatorio de CTI es mucho más que una unidad de estadística. "La información que se administrará proviene de cada actor de la red de socios y es aquí donde esta información se procesa y se le agrega valor. También será un espacio para discutir temas vinculados a las necesidades del ámbito de CTI en el sentido de establecer prioridades nacionales y será la base para realizar trabajos de prospección de información", concluye Farcas.
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