El idealismo postkantiano conduce cada vez más a la razón por un camino que intenta eliminar toda heterorreferencia de ésta. El propósito de esta eliminación no es otro sino el establecimiento de la libertad, entendida como autonomía, como principio constitutivo de toda filosofía que alcance la forma de un sistema. Así ocurre claramente con Fichte, Schelling y Hegel. No obstante, Jacobi ve en esta autoapelación de la razón a sí misma el punto de partida de todo fatalismo, de modo que, con el mismo propósito, es decir, salvar la libertad, es necesario, según Jacobi, retornar a la realidad como el único fundamento posible de una filosofía de la libertad, y para ello es necesario trascender la razón y establecer el sentimiento como fuente originaria del saber. Esta investigación se propone analizar los fundamentos que determinan la apelación al sentimiento que realiza Jacobi en su propósito de establecer una filosofía realista, intentando mostrar que este esfuerzo se inscribe en una reacción a la Ilustración postkantiana, por cuanto Jacobi pretende superar la autorreferencia de la razón, mediante un salto que pone la verdad más allá del discurso. Efectivamente, tal como lo entiende nuestro autor, la razón sólo puede discurrir a partir de un principio metarracional, no puede proceder sino estableciendo un punto de partida más allá de sí misma. Si no es posible conocer lo real, también la razón práctica opera en el vacío o, si se quiere, en un formalismo vacío, por cuanto sus reglas de acción no imperan propiamente sobre la voluntad, en la medida que no pueden tener un carácter teleológico, sino que sólo pueden imperar sobre la razón pura. Pero eso, que para Kant constituye su conquista, convierte, según Jacobi a la razón en un repertorio de normas que desconoce lo que norma. La famosa frase kantiana del prefacio a la segunda edición, "me fue necesario limitar el saber para abrir espacio a la fe" tiene en Jacobi una interpretación rigurosa. Si se establece y sostiene que la razón tiene límites, esto no puede significar otra cosa sino que el punto de partida de todo discurso filosófico tiene que estar allende la razón, y ser, por lo tanto, metarracional (no sólo metaespeculativo). El problema estriba entonces en establecer un vínculo entre ese principio metarracional y la razón que de allí procede; estrictamente hablando, ese principio es de suyo inalcanzable para la razón y exige, por lo tanto, un salto en el vacío cuyo término ad quem no es sino la realidad. Esta investigación se propone, por lo tanto, establecer los supuestos, los límites y el alcance de la defensa del realismo hecha por Jacobi.
Con este propósito se traducirá David Hume, über den Glauben oder Idealismus und Realismus, por cuanto el mismo Jacobi en el Prefacio a esta obra, escrito más tarde, afirma que es una excelente introducción a toda su filosofía.
|