Chile
necesita invertir mucho más en ciencia y tecnología
El
Secretario de Estado reconoce que, pese a los esfuerzos,
necesitamos avanzar más rápido. Y para eso,
dice, se necesita reforzar el triángulo conformado
por educación escolar, universidades y empresas.
En los tres lados le están poniendo empeño.
-Ministro,
¿cómo está Chile en materia de Ciencia y Tecnología?
-Chile tiene
que invertir mucho más en Ciencia y Tecnología.
Necesitamos un sistema de investigación mejor que
el que tenemos actualmente. Tenemos que ir encadenando más
los elementos que intervienen en el sistema, que son las
universidades, los centros de investigación y las
empresas. En la sociedad del conocimiento, todo se juega
por la innovación.
-¿Y en
qué consiste, realmente, esta sociedad del conocimiento?
-En la historia
económica ha habido distintas etapas. Al comienzo
se consideraba que los países que más podrían
crecer eran aquellos que tenían más tierras,
más recursos naturales. Después, se estimó
que la base del crecimiento estaba en la cantidad de máquinas
que poseían las naciones; luego se pensó que
el recurso mayor era el capital financiero. Ahora, en cambio,
se sabe que lo más importante es la capacidad de
creación e innovación que aporta el capital
humano. Los países que se dieron cuenta de esto más
temprano, avanzaron en ese sentido. Es el caso de Finlandia,
Irlanda y Corea. Los tres son medianos en tamaño,
casi no cuentan con recursos naturales, y estaban más
atrasados que Chile en algunos aspectos. Sin embargo, han
salido adelante con mucha fuerza. La base ha sido la capacidad
de su gente.
-¿Y qué
se está haciendo en Chile para capacitar más
a la gente?
- Estamos
integrando con mayor énfasis los temas del desarrollo
del capital humano a nuestros programas. Muchas de esas
iniciativas involucran la educación superior y la
investigación. Tenemos programas como Mecesup, Mejoramiento
de la Calidad de la Educación Superior, que terminaremos
en un año más, el 2005, gracias a extensiones
obtenidas. Por otra parte, contamos con Programas de Becas
de posgrado nacionales y al extranjero a través de
Conicyt, Fondecyt, Fondap y Fondef, y Chile Califica. Todos
son proyectos-estrella de América Latina, además
del préstamo que hemos firmado recientemente con
el Banco Mundial, por un total de 100 millones de dólares.
-Es un
tema de largo alcance...
-Pero avanzamos
rápido. Veinte Ministros de Educación de los
países del Asia Pacífico, miembros de APEC,
se reunirán el 29 de abril a tratar estas materias,
y otros 27 expertos mundiales vendrán a Chile a discutir
las modernas tecnologías que podemos utilizar para
mejorar el aprendizaje del idioma inglés y de las
matemáticas en educación general. Estas son
herramientas esenciales, puesto que debemos plantearnos
el inglés como idioma de trabajo y debemos perfeccionarnos
en matemáticas y ciencias. Para eso necesitamos utilizar
técnicas de educación más modernas.
Estamos trabajando en varias áreas simultáneamente.
-Ministro,
parece que todos están de acuerdo en que se necesita
invertir más en educación, pero algunos alegan
que quien toma las decisiones, al final, es el Ministro
de Hacienda.
-Sabemos
que debemos invertir más, y estamos realizando los
esfuerzos necesarios en ese sentido. Pero también
necesitamos mayor participación de las universidades,
de los centros de investigación y de las empresas
chilenas. El triángulo es Universidad- Empresa- Educación
Escolar. Nuestro enfoque está orientado a impulsar
un entrelazamiento más fuerte entre educación,
ciencia y tecnología, apuntando a desarrollar un
vínculo más potente desde allí con
las empresas.
Se están
fortaleciendo todos los eslabones. Por un lado, hay que
mejorar la formación de profesores de matemáticas
y ciencias para que los jóvenes lleguen mejor preparados
a la universidad; por otra parte, las universidades tienen
que asegurar el permanente desarrollo de las ciencias básicas,
pero además, potenciar con fuerza las ciencias aplicadas
y el desarrollo tecnológico, como ocurre en las universidades
de países desarrollados. Además, las empresas
tienen que involucrarse más en esas investigaciones
que realizan las universidades.
-Ministro,
pero hay autoridades universitarias, en la Universidad de
Chile, por ejemplo, que se quejan porque sienten que los
están obligando a comportarse como empresas privadas,
a hacer investigación que redunde en cosas prácticas,
de lucro, en lugar de interesarse por el saber puro.
-Todas las
universidades tienen derecho a postular a fondos concursables,
para realizar investigación en ciencia básica,
demostrando que sus proyectos son buenos. El hecho de ser
universidad no les otorga un derecho per sé. Además,
no todo tiene que venir del Estado. El Ministerio va a enviar
un proyecto de ley para modernizar y flexibilizar la gestión
financiera de las universidades, permitiéndoles reestructurar
sus deudas. El proyecto determina, asimismo, que los recursos
que entrega el Estado deben publicarse como los de cualquier
sociedad anónima abierta, con total transparencia.
-¿Cuánto,
a su juicio, debería o podría aportar el sector
privado?
-En los países
como Irlanda, Finlandia y Corea, la proporción de
inversión de empresas en ciencia y tecnología
es de un 60%. Nosotros apenas alcanzamos un 20% de apoyo
del sector privado. Los montos tienen que crecer; no pueden
venir sólo del Estado. La empresa privada puede hacer
esfuerzos también. Acabo de estar en China, donde
sólo el 20% de su financiamiento de educación
viene del Estado, y eso que el gobierno es comunista; el
resto lo brinda la empresa.
-¿Cuál
sería el mejor modelo que podríamos tomar?
- El mejor
modelo es Dinamarca. A partir del royalty del gas y petróleo
del mar del Norte se creó el Fondo del Mar del Norte.
De la misma manera, los recursos que puedan provenir, por
ejemplo, de nuevas tributaciones a las utilidades del cobre
pueden concentrarse en inversión para ciencia, tecnología
y educación.
Hay un principio
clave: los excedentes obtenidos de los recursos no renovables
deben invertirse en el capital humano que tenemos en Chile.
-¿Metas
para el Bicentenario?
- Todo esto
es una cadena y hay que priorizar. Necesitamos un mayor
número de doctores, en distintas áreas, aunque
no estamos tan mal, ya que en el año 1999 se doctoraron
50 jóvenes, y en este año 2004 serán
cerca de 200. Las universidades más importantes de
Chile están trabajando en esa línea; tenemos
acuerdos con la Unión Europea. Queremos que en el
año 2010 sean alrededor de mil los profesionales
que logren su doctorado.
-¿Cómo
juzga el desempeño de Conicyt, en su totalidad, y
del programa Fondecyt, en particular?
-Veo que
allí trabaja gente con gran experiencia, que han
dado un gran impulso hacia adelante en ciencia y tecnología,
con normas de calidad, con la creación de polos regionales.
Lo han hecho notablemente bien. Ahora, tenemos que ir a
la más alta coordinación, concentrando recursos.
Estamos ganando experiencia con el programa Chile Califica,
que echó a andar el sector privado. Eso mismo debemos
llevarlo al desarrollo científico y tecnológico.
Chile tiene que aumentar el número de patentes, y
será condición futura para la asignación
de recursos de investigación.
-¿Tan
estrictas serán las normas?
-Por supuesto.
Chile puede dar un tremendo salto tecnológico y científico,
porque tenemos las condiciones de estabilidad política,
de buenos índices macroeconómicos, adecuada
infraestructura, baja delincuencia y otras variables. Eso
nos permite mirar a largo plazo, sabiendo sí que
el área más débil es ciencia, tecnología
e idiomas. Ya estamos en una segunda etapa y queremos acercarnos
a los países desarrollados. Así que debemos
avanzar más rápido.
Por Albina Sabater Villalba
Santiago, 22 de abril 2004