| Infraestructura
Chile tiene un Instituto Nacional de Normas (INN) que depende del Ministerio de Economía. Aunque el INN es propiedad del Estado, le es permitido obtener ingresos de sus servicios de acreditación. Existe un sistema nacional de acreditación que incluye laboratorios con licencia de INN para dar certificaciones. Estos laboratorios están ubicados en las universidades, institutos tecnológicos y en el sector privado. El INN también tiene una Unidad de Metrología. El INN es miembro de COPANT, el organismo de normalización
que abarca todo el continente americano , que tiene entre sus cometidos
la facilitación del desarrollo de normas de interés para
la región. Las normas son un elemento cada vez más importante
en una estrategia de competitividad nacional y en la promoción
de la seguridad y la calidad de vida. La introducción de barreras
técnicas en el comercio como una estrategia del comercio internacional,
hace que el INN sea una entidad muy estratégica. El patrón
de gastos nacionales en normalización (que probablemente será
revisado y aumentado frente a la globalización y a las prescripciones
de la OMC) para los países industrializados durante la década
de los ochenta era de alrededor del 0.2% del producto industrial. Esto
significaría una inversión chilena de aproximadamente US$80
millones por año. Propiedad intelectual (PI) Chile pertenece a la Organización Mundial de Propiedad Intelectual y el régimen de propiedad intelectual de Chile es básicamente compatible con las normas internacionales. Sin embargo, desde 1989 algunas deficiencias continuas en la protección de las patentes han mantenido a Chile en la lista especial 301 de vigilancia de USTR. La ley sobre propiedad industrial promulgada en septiembre de 1991, mejoró en forma sustancial la protección chilena de patentes industriales, pero es insuficiente para las normas internacionales. La ley estipula un plazo para las patentes de 15 años desde la fecha de la concesión, frente a la recomendación internacional de 20 años. Tampoco considera patentables las variedades de plantas o animales o los métodos quirúrgicos y no proporciona protección durante los trámites para patentes farmacéuticas registradas en el extranjero antes de su promulgación. Sin embargo, la ley regula por primera vez en Chile, las relaciones entre empleados-inventores y empleadores, protegiendo las creaciones generadas por contratación, pero al mismo tiempo los derechos de los inventores. La nueva ley también creó un Tribunal de Apelaciones especial para los asuntos relativos a la propiedad industrial. Desde 1985, se castigan la piratería de las cintas de video y audio así como otras violaciones del derecho de autor, y las autoridades chilenas han tomado medidas agresivas contra la piratería en los últimos años. Los esfuerzos para hacer cumplir los derechos de propiedad intelectual en los tribunales chilenos generalmente han tenido éxito. A mediados de la década de los ochenta, se estimaba que el índice de piratería de programas de computación era alrededor del 90% y en la actualidad se sitúa en alrededor del 68%. Se cree que este es el índice más bajo de América Latina. Sin embargo, la asociación chilena de creadores de programas de computación ha estimado que, en 1995, en Chile se piratearon programas de computación por valor de unos 74 millones de dólares y no hay una conciencia social bien desarrollada con relación a la protección de los derechos de propiedad intelectual. La protección para los derechos de autor es de 50 años. Los adelantos hechos por Chile con respecto a la protección de la propiedad intelectual facilitarán las aplicaciones de las normas de los TRIPS. El Ministerio de Economía tiene en estudio un nuevo proyecto de ley para elevar estas normas. Adherir a los TRIPS probablemente implicará aumentar el presupuesto público para apoyar las actividades de aplicación, aunque un porcentaje de los costos podría ser asumido por quienes obtengan patentes y otros usuarios del sistema de propiedad intelectual. El principal impedimento en la buena ejecución de un régimen eficaz de propiedad intelectual es el bajo valor comercial que los chilenos atribuyen a la propiedad intelectual. En respuesta a la ley de 1991 sobre propiedad intelectual, las solicitudes de patentes chilenas por no residentes subió vertiginosamente, de 637 en 1990 a 2024 en 1996. Durante el mismo periodo, las solicitudes por residentes chilenos sólo subieron de 161 a 359. El índice de solicitud de patentes (alrededor de 0.4 solicitudes por 10.000 habitantes por año), se compara con el de España (0.6), pero es mucho más bajo que el de los países de la OCDE (Japón = 26, Alemania = 5). Existe un índice muy bajo de solicitudes de patentes en los Estados Unidos de América (solo 9 fueron concedidas en 1997). La poca importancia que se da a las patentes en el
sistema de investigación chileno es preocupante. Una prueba reciente40
la constituye los índices de citas de artículos sobre investigación
en solicitudes de patentes de los Estados Unidos, lo que demuestra que
existen crecientes conexiones entre la investigación científica
de alta calidad y la innovación. En la actualidad, el FONDECYT,
el FONDAP e incluso el FONDEF no están suficientemente sensibilizados
sobre las dificultades que enfrentan los investigadores para conciliar
los criterios de evaluación de la investigación basados
en la bibliometría con los requisitos de patentar su trabajo.
Infraestructura de telecomunicaciones e Internet Tal como ocurre en muchos países latinoamericanos, hasta hace poco las compañías de telecomunicaciones en Chile eran propiedad del Estado y se explotaban en un ambiente de monopolio. Esencialmente eran dos compañías que cubrían todo el país: Entel, el servicio transportador por ondas a larga distancia y CTC, la compañía telefónica (a quién no se le permitía instalar sus propios servicios de larga distancia). Se permitía pocas excepciones, como por ejemplo en el sur de Chile existía una compañía privada, Telefónica del Sur. En 1985, Entel y CTC fueron vendidas al sector privado y se permitió una competencia limitada en los servicios de larga distancia. Esto fue el punto de partida para una serie de inversiones privadas en el sector de las telecomunicaciones, las cuales promovieron varios adelantos en pocos años. En 1990, se establecieron en Santiago tres redes de datos digitalizados y se desarrollaron rápidamente. En la actualidad, Chile es el único país del mundo que tiene un servicio 100% digitalizado de telecomunicaciones. Desde 1989 hay disponibilidad de teléfonos celulares y desde 1992 el uso de éstos se ha generalizado. Cuatro compañías ofrecen sus servicios a través del país. En 1994, la liberalización fue llevada a su límite cuando los servicios de larga distancia fueron abiertos en régimen de libre competencia por llamada. Por lo tanto, el cliente puede elegir su transmisor para cualquier llamada, nacional o internacional. La liberalización ha producido los siguientes efectos:
Las inversiones en infraestructura de fibra óptica han creado una impresionante columna vertebral de telecomunicaciones en el país. Existen importantes inversiones desde el extranjero. La historia del acceso chileno a Internet data de 1986 con el nacimiento de la Red Universitaria Nacional (REUNA), concebida durante una reunión de Departamentos de Informática de las Universidades chilenas. Cuatro Departamentos decidieron iniciar una red UUCP y la IBM donó equipos, programas y también arrendó líneas para establecer una red SNA entre ellos. Estas iniciativas se enmarcaron dentro de la REUNA y en 1987 se había establecido un "gateway" para correo electrónico, y la red abarcaba universidades de Antofagasta, Concepción, Valparaíso, Santiago y Valdivia. En 1991, el grupo de universidades (coordinado por la CONICYT), estableció una red de propiedad intelectual con el apoyo financiero del FONDEF, cuya idea era contribuir al desarrollo de una infraestructura que beneficiara no solo a las universidades sino también al sector privado. El compromiso de la REUNA con el FONDEF fue generar ingresos del sector privado para que la tasa anual de rentabilidad fuera por lo menos un 13%, una meta que ha sido ampliamente superada La conexión de la REUNA con Internet fue establecida el 2 de enero de 1992 y su primer año de funcionamiento fue financiado por la CONICYT. El inicio comercial de la REUNA fue en 1993. Luego de un lento comienzo, se alcanzó un índice de crecimiento en el tráfico del 13% en 1993 y actualmente se encuentra en alrededor del 20%. Aunque hoy existen otros proveedores de servicios Internet, la REUNA sigue llevando el mayor volumen de tráfico, el 95% del cual es internacional. Los precios por servicios suponen una mezcla de cargos por volumen y tasas básicas. No se cobra el correo electrónico. La creación de la REUNA ha sido fundamental para el desarrollo de Internet en Chile y debe figurar entre uno de los éxitos más singulares del programa del FONDEF. El FONDEF ha logrado estimular la colaboración entre los investigadores universitarios y el sector privado en un área absolutamente clave. El resultado es que en la actualidad Chile tiene el mayor número de servidores de Internet por unidad de población en América Latina. Bibliotecas Las bibliotecas universitarias de Chile están relativamente bien provistas, tanto de infraestructura de tecnología de la información como de libros y acceso a revistas. En comparación con las bibliotecas de otros países con un nivel similar de desarrollo conocidas por el equipo de revisión, parecen contar con un buen apoyo. Las universidades más grandes mantienen más de 1.000 revistas en plaza y tienen acceso a las colecciones internacionales corrientes a través de sistemas tales como Uncover (17.000 revistas), por medio de Internet. Se nos informó que, en general, las universidades cubren los costos de las solicitudes de fotocopias de artículos. A US$ 25 por artículo, esto puede llegar a un costo de US$500.000 por año en una universidad de tamaño medio. Sin embargo, puede mejorarse la racionalización regional de los servicios de biblioteca. Es interesante hacer notar que se considera más fácil encargar un artículo por medio de Uncover, que chequear electrónicamente si otro instituto de la misma ciudad tiene la revista de que se trata. Este empeño en brindar un excelente servicio de bibliotecas no sorprende en un sistema de investigación que hace tanto hincapié en la publicación como Chile. Además, es alentador que algunas autoridades universitarias hayan tenido la previsión de invertir en una infraestructura moderna y que sean sensibles a las necesidades de los investigadores en este sentido. Importantes instalaciones para la �gran ciencia� � Los observatorios Chile es un país muy afortunado, tal vez más que cualquier otro país en un estado similar de desarrollo, al poseer las condiciones naturales que le permiten atraer importante infraestructura científica. Los únicos países en desarrollo que han atraído un interés científico equivalente, lamentablemente no acompañado por inversiones en infraestructura, son los del Oriente Medio y Africa, ricos en sitios arqueológicos y culturales. Hace más de 30 años que Chile es sede de observatorios astronómicos internacionales en el Norte. Entre ellos figuran el Observatorio Interamericano de Cerro Tololo en La Serena, el Observatorio Austral Europeo (ESO) en La Silla, y el Observatorio Austral Carnegie en Las Campanas. Se están construyendo nuevos telescopios ópticos en Las Campanas (el telescopio de Magallanes), Cerro Pachón (el Telescopio Austral Gemini, que tiene una contraparte en el hemisferio norte en Mauna Kea, Hawai) y en Cerro Paranal (el Telescopio Muy Grande de ESO). La Ordenación Milimétrica (Millimetre Array � MMA), que extenderá la radioastronomía de alta resolución a longitudes de onda milimétricas, se ubicará en el Llano de Chajnantor. El Gobierno chileno ha demostrado gran sabiduría al facilitar la construcción de bajo costo, exonerando a los observatorios del pago de aranceles aduaneros e impuestos. En general, las juntas de los observatorios han concedido a los astrónomos chilenos el 10% del tiempo de observación a cambio del uso de los sitios y en reconocimiento de la actitud positiva del Gobierno chileno. Chile no contribuye directamente a los costos de construcción, excepto en el proyecto Gemini en que es socio en un 5%. En promedio, 5 noches de observación generan suficientes datos para ocupar a un astrónomo por un año. El tiempo total de observación actualmente disponible para los astrónomos chilenos es de alrededor de 350 noches. Esto indica un nivel de saturación de unos 70 astrónomos, suponiendo una colaboración limitada. El hecho de que solo existen unos 30 astrónomos indica que Chile todavía no ha utilizado suficientemente sus singulares oportunidades. Los índices de citas de artículos publicados por astrónomos chilenos son más altos que los que corresponden a otros tipos de científicos nacionales. Si Chile quiere estar a la vanguardia del desarrollo de los conocimientos mundiales, no existe área más prometedora que la astronomía para lograr este fin. El hecho de que los astrónomos chilenos juegan en un equipo diferente a los de otros científicos chilenos, se refleja en los costos relativos de los equipos a los que tienen acceso. Actualmente el FONDECYT tiene un techo para equipo de alrededor de US$40.000, ¡pero los observatorios cuestan por lo menos mil veces más! Es alentador observar que en el acuerdo más reciente para la construcción de un telescopio en Chile financiado con fondos extranjeros, el gobierno ha incluido una cláusula en el contrato para garantizar que participen ingenieros chilenos en las actividades de construcción y de infraestructura. El acceso a tareas estimulantes constituye una ventaja para la profesión de ingeniería en el país. |