Publicado 09-09-2002
Avanzada, pero todavía lejos de un éxito definitivo, se encuentra la investigación destinada a desarrollar cultivos comerciales de loco.
Desde 1986 el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) desarrolla investigaciones con ese objetivo. La última dio forma al proyecto Fondef Cultivo del recurso loco (Concholepas concholepas), como alternativa de abastecimiento de la industria procesadora de recursos hidrobiológicos, en la X Región.
Aunque actualmente ya existen el conocimiento, a nivel piloto, para la producción de semilla del recurso y la mantención de reproductores confinados, todavía falta optimizar toda esta tecnología de producción y engorda.
Clave también resulta la alimentación de los diferentes estados de los individuos sometidos a cultivo. El proyecto se vale de dietas naturales y artificiales a partir de la experiencia con otros invertebrados marinos como el erizo.
Aspiran a una producción anual de 60.000 semillas de 1 cm. Los sistemas de engorda se aplicarán en las concesiones de acuicultura de las empresas participantes con la supervisión de los técnicos IFOP, con lo que se logrará una transferencia directa de la tecnología empleada. Optimistas, al final del programa esperan una producción de 55 mil locos de talla comercial.
El trabajo se concentra en la caleta de Hueihue, a 7 km. al oriente de Chacao, en la Isla Grande. Responsable de la investigación en terreno es la bióloga marina Florencia Navarrete. Explica que han avanzado en engorda pero todavía queda trabajo en lo que es la producción larval de semillas. Falta optimizar, conseguir loquitos chicos de un centímetro en forma estable, lo que esperamos conseguir antes del fin del proyecto.
Explica que en los últimos cultivos ya han logrado como resultado aproximadamente 6 mil semillas, pero todavía no manejan todas las variables involucradas.
Admite que ha sido un recurso difícil de cultivar. No es tan fácil como el erizo o el ostión. No es por cantidad de tiempo, el problema del loco es que tiene un desarrollo larvario muy largo: tres meses contra 20 días del erizo y 25 del ostión. Ahí queda la escoba. Es como una guagüita, que requiere más cuidado que un niño, compara.
El Mercurio (Santiago de Chile)
Cuerpo A
09 Septiembre 2002
pág. 9
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